domingo, 6 de agosto de 2017

Vista de la Cité de Carcasona


Cité de Carcasona.
La ciudad histórica fortificada de Carcasona en la orilla derecha del Aude, habitual y popularmente llamada simplemente la Cité, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.​ Está catalogada como Grand site national, y su castillo y murallas como Monumento histórico​ por el estado francés, siendo uno de los centros turísticos más visitados de Francia.  
La parte fortificada de Carcasona llegó a estar tan deteriorada que el estado francés consideró seriamente derruir las murallas. A tal efecto se redactó un decreto oficial en el 1849 que produjo gran revuelo: el historiador Jean-Pierre Cros-Mayrevieille y el escritor Prosper Mérimée promovieron una campaña para preservar la fortaleza como Monumento histórico. Ese mismo año se le encargó al arquitecto Eugène Viollet-le-Duc el proyecto de renovación de la ciudad alta.  
El carácter defensivo de la Cité a lo largo de su historia ha influenciado la complejidad de su arquitectura, donde se refleja notablemente el arte militar. Su sistema de defensa es excepcional debido a sus dimensiones y constituye la mayor fortaleza de Europa por su complejidad y la calidad en su conservación.

viernes, 4 de agosto de 2017

Iglesia de Santiago de los Caballeros


Iglesia románica de Santiago de los Caballeros. Zamora.

Conocida también como Santiago el Viejo, es quizá el templo más sencillo y pequeño de los templos románicos de la ciudad.  
Situada a extramuros, cerca del castillo, está muy ligada al Romancero Zamorano ya que perteneció a los capellanes del número del cabildo catedralicio y según cuenta la leyenda allí fue armado caballero el famoso héroe medieval El Cid Campeador por el Rey D. Fernando I de Castilla. A su lado se encuentra el campo de la Verdad, donde tenían lugar las justas medievales. 
Se desconocen los detalles de su fundación aunque está documentada su existencia en 1168; su construcción, no obstante, debió realizarse al menos un siglo antes, seguramente a mediados del siglo XI.

domingo, 23 de julio de 2017

Palacio de Longoria


Palacio Longoria. Madrid.
El palacio de Longoria fue mandado construir en el año 1902 por el político y financiero Francisco Javier González Longoria.  
El encargo lo llevó a cabo el arquitecto catalán José Grases Riera, que curiosamente no se caracterizó por ser un seguidor del estilo modernista.  
Grases Riera ya había construido el Edificio de la Equitativa de la calle Alcalá de Madrid, y con posterioridad fue el autor del imponente Monumento a Alfonso XII del Estanque del Parque del Retiro.  
Construido como edificio residencial y con oficina, el palacio de Longoria pasó en 1912 a ser propiedad de la Compañía Dental Española y, finalmente, en 1950 se convirtió en la sede de la citada Sociedad General de Autores.  
Su principal atractivo es, sin duda, la fachada exterior. En la misma se pueden apreciar sus formas onduladas, no encontrando ningún elemento recto, así como las formas vegetales de los elementos decorativos, características de la arquitectura modernista.

jueves, 20 de julio de 2017

El tacto (Serie de la Dama y el Unicornio)

 

El Tacto, Serie de La Dama y El Unicornio. Museo de Cluny. París.
En el que corresponde al TACTO, la Dama se encuentra de pie con los brazos extendidos en un amplio gesto, empuñando un estandarte con su mano derecha, mientras que la izquierda reposa suavemente sobre el cuerpo del unicornio. En esta pieza el unicornio es de menor tamaño que en las demás y el león presenta orejas puntiagudas y ojos desorbitados. Se representaron, además, dos monos, uno de ellos encadenado a un rollo de papel y tres fieras salvajes: un lobo, una pantera y un guepardo, sujetos con collares. La Dama aparece con el cabello suelto, portando una diadema y vestida con un traje de terciopelo.
Anteriores posts sobre la serie La Dama y el Unicornio:
La vista.

viernes, 14 de julio de 2017

Monasterio de San Juan de la Peña: Claustro


Monasterio de San Juan de la Peña, Huesca.
Los auténticos orígenes del monasterio se pierden en la oscuridad de los tiempos altomedievales y se le ha supuesto refugio de eremitas, aunque los datos históricos nos conducen a la fundación de un pequeño centro monástico dedicado a San Juan Bautista en el siglo X, del que sobreviven algunos elementos. Arruinado a fines de dicha centuria, fue refundado bajo el nombre de San Juan de la Peña por Sancho el Mayor de Navarra en el primer tercio del siglo XI. Fue este monarca quien introdujo en él la regla de San Benito, norma fundamental en la Europa medieval. A lo largo de dicho siglo, el centro se amplió con nuevas construcciones al convertirse en panteón de reyes y monasterio predilecto de la incipiente monarquía aragonesa que lo dotó con numerosos bienes. 
Considerado por la tradición como la cuna del Reino de Aragón, fue parada habitual del Camino de Santiago y lugar de leyendas, y entre ellas destaca la que vincula este lugar con el Santo Grial. 
Una fecha significativa fue la del 22 de marzo de 1071, cuando el Monasterio de San Juan de la Peña fue el escenario de la introducción, por primera vez en la Península Ibérica, del rito litúrgico romano, seguido en toda la Iglesia de Occidente, que ponía fin al antiguo rito hispano-visigótico y suponía la acomodación definitiva de la iglesia aragonesa a las pautas marcadas por el Pontificado.

jueves, 13 de julio de 2017

Tesoro de Guarrazar: la Corona de Recesvinto


Corona votiva de Recesvinto. Tesoro de Guarrazar. Museo Arqueológico Nacional:
Corona ofrecida por el rey visigodo Recesvinto (649-672), es la joya principal del más importante tesoro aparecido en el contexto europeo de la Alta Edad Media: el tesoro de Guarrazar. Su inscripción dedicatoria testimonia la estrecha conexión entre la Iglesia y el poder real. 
La diadema esta formada por doble chapa de oro en forma de dos semicírculos articulados por charnelas; la interior es lisa y la exterior trabajada en repujado y calada con una decoración de pequeñas hojas que alojan granates, perdidos casi en su totalidad. Grandes zafiros cabujones y perlas formando una red cubren la diadema. Eslabones de cadena en forma de hoja de peral, que se reúnen en la base de una doble azucena, coronada por un pequeño capitel de cristal de roca. De este eje pende en la actualidad una cadena con la cruz de estructura calada. 
De la zona inferior de la diadema penden las letras que componen la dedicación real. La orfebrería colorista, utilizada antes por los pueblos iranios y germánicos se muestra aquí en sabia combinación del amarillo del oro con el azul de los zafiros, el rojo de los granates y el blanco de las perlas. La corona es obra del taller real de la Corte de Toledo, al cuyo frente estaba el "Conde de los tesoros". Los reyes bizantinos ofrecieron coronas y cruces de oro y pedrería a iglesias señaladas, y de ellos tomarían ejemplo los visigodos, influjo que se muestra también en la composición artística de estas joyas. 
Antes de Recesvinto consta que Recaredo (586-601) ofreció una corona a la iglesia de San Felix, en Gerona y otra, perteneciente al mismo tesoro de Guarrazar, dedicó el rey Suintila (621-631). Del centro de la suspensión de la corona solía colgar una cruz también de oro y pedrería. Tales dones eran colgados encima del altar con ocasión de grandes solemnidades litúrgicas.
Se puede ver aquí en 3D.

Podemos ver el uso de estas coronas votivas en la pintura "La Conversión de Recaredo" de Antonio Muñoz Degrain (tomada de aquí):


miércoles, 12 de julio de 2017

Villeneuve-lez-Avignon, desde Aviñón



La historia de esta ciudad, situada justo en la orilla opuesta a Aviñón, está ligada precisamente a la expansión francesa en la misma, para controlar al Papado de Aviñón, así como también al Sacro Imperio Romano Germánico. La frontera entre éste y el Reino de Francia era precisamente el río Garona, que también constituye la frontera natural entre Aviñón y Villenueve-lez-Avignon. En la foto pueden observarse la Torre de Felipe el Hermoso (el mismo rey que condenó a la hoguera al último Gran Maestre de la Orden del Temple, Jacques de Molay), la Cartuja de la ciudad, deshabitada desde 1791, y la Abadía-Fortaleza de San Andrés, también construida y reforzada por el mismo rey.

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